4 de enero de 2013


Y se juntaron Rosario y la Capital, 
se juntaron el bien y el mal, 

se juntaron dos almas en una sola 
se juntaron Sabina y Piazzolla. 

Se juntó una religión que era puro corazón 
con otra que nunca existió, 
se juntaron dos camas y no alcanzaban 

para tanto fuego, tanta acción, 
tanto descontrol. 

Elegimos el colchón más chico 
y pareció de dos plazas, 
cuando el colchón terminó bienvenido fue el piso 
del comedor de su casa. 

A cada beso caía una estrella, 
cada arañazo calmaba el dolor, 
cuando me acuerdo de ella 
levanto mi vaso y brindo 
adonde quiera que estés 
por nuestra canción. 

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